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Jacobo Villalobos, ganador del Premio Franco-Venezolano

"No puedo vivir sin escribir, no me imagino haciendo otra cosa"

Una vez alguien le aconsejó: "escribe para ti y no para publicar". Jacobo Villalobos confió en eso solo por un tiempo, pero hoy no se atreve a dar el mismo consejo, y no se lamenta por eso, porque pronto se dio cuenta que el verdadero sueño de todo escritor joven es consagrarse con al menos un libro publicado

Como autor, Villalobos explora la construcción de la identidad personal y del espacio propio.

 

Jacobo Villalobos tiene 22 años de edad y dos libros premiados: “26 humillados”, que ganó el Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores 2015; e “Intrusos”, que se alzó con el Premio Franco-Venezolano a la Joven Vocación Literaria 2016 y será presentado en la 18.a Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc 2017). Es librero, estudia Comunicación Social en la UCV, ama la filosofía y está preparando su tercer libro.

 

Una vez alguien le aconsejó: “escribe para ti y no para publicar”. Jacobo Villalobos confió en eso solo por un tiempo, pero hoy no se atreve a dar el mismo consejo, y no se lamenta por eso, porque pronto se dio cuenta que el verdadero sueño de todo escritor joven es consagrarse con al menos un libro publicado. “Decir lo contrario sería un gesto hipócrita de mi parte, porque si publicar es la meta, mal pudiera recomendar: deshazte de ella”. Esa aseveración no es una osadía, ni viene en balde. A su corta edad, este flaco espigado que “come libros” desde niño, ya tiene dos obras premiadas y además, ya prepara su tercer título.


Como autor explora la construcción de la identidad personal y del espacio propio. Estas inquietudes filosóficas las vierte en sus relatos con el propósito de que el lector se haga las mismas preguntas que él se hace. “Me han dicho que mis cuentos entran en el género del absurdo, pero no estoy muy de acuerdo con esto, porque realmente no obedecen a las leyes formales de la realidad, sino a las filosóficas y a la búsqueda de inquietudes”, comenta.

 

Destajando a "Intrusos"


Al principio, “Intrusos” fue un libro muy oscuro que nació a la sombra de “26 humillados”, su primer libro. Mientras avanzaba en la redacción, tuvo muchas dudas, reservas, inquietudes y comparaciones, lo que hizo que su trabajo como escritor fuese pesado. Sin embargo, no se amilanó, al contrario, se empeñó para que los 11 cuentos fuesen infrahistóricos y mostraran sus reflexiones filosóficas, en consecuencia es un libro más maduro.


Le tomó año y medio en terminarlo, lo revisó muchas veces, de hecho, cada relato tiene hasta ocho versiones. El punto final lo puso hace casi doce meses. Los cuentos que más disfrutó escribiendo son: “El devorador”, dedicado a Fedosy Santaella, que trata de un zombi que se alimenta de la esencia profunda de las personas; “Reuniones”, en que el la muerte es la protagonista; “Rupturas”, que lo dedicó a Carlos Villarino y se refiere a una pareja que empieza a experimentar apariciones en su apartamento; y “Desaparecer”, dedicado a su maestro, Ednodio Quintero.

 

"26 humillados" y otro libro en construcción


Su estreno en el mundo de las publicaciones llegó con “26 humillados”, un libro de cuentos cortos que redactó en año y medio, mientras hacía talleres de Escritura en Monte Ávila Editores con Carlos Noguera y Luis Laya; asistía al taller de Crónicas con Héctor Torres.


En este trabajo no hay tanta exploración filosófica, lo enfocó en plantear una propuesta experimental en cuanto a la manera de presentar el cuento. Cada relato apunta a la metahistoria. Sin embargo, en las últimas páginas hay varias historias con interrogantes de tipo reflexivo, es el caso de: “El lugar que no existe”, “Las Marilyn” e “Interpretaciones entorno a un barco enorme”.


Con su tercer libro se propone dar un nuevo giro. Será de novelas en miniatura, en las que explora la antropología. Lo comenzó a escribir hace escasos tres meses. Y de su afición al cine y los animés, se desprende su sueño de escribir un libro de aventuras para niños que secretamente sea para adultos.


-¿Qué lee un escritor amante de la filosofía como usted?, ¿qué autores alimentan esa inquietud?


- Mi interés por la filosofía no la alimentaron tantos libros sino dos profesores. Uno es Carlos Villarino, mi amigo, tutor y mentor en mi formación académica. El otro es Fedosy Santaella, porque sus libros son muy estimulantes a nivel intelectual. Sin embargo, he leído a Paul Ricœur (Francia), César Aira (Argentina), Miguel Serrano Larraz (España), Mario Bellatín (México); Mario Morenza y Ednodio Quintero (Venezuela), sus trabajos son los que más inquietudes me plantean y me hacen pensar.

 

Sin rituales de escritor


Es hijo y nieto de médicos, y no tiene idea de cuál fue el génesis de su fascinación por los libros, por eso se siente la oveja rara de su familia. Para él, no puede haber un buen escritor si antes no es un buen lector. Su colección es de alrededor de 250 a 300 títulos de vanguardia o experimentales. En su habitación no cabe uno más. Los cuida con mucho recelo, detesta que se les manchen las páginas, doblen las esquinas o dañe la portada.


Estudia 8.o semestre de Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela y lleva materias de Filosofía. Al salir de clases asume su otro rol, es librero en Lugar Común. Luego, regresa a su casa a seguir clavando la mirada y la atención entre páginas y textos. “Mi vida está volcada a lectura y la escritura. Nada de lo que hago está distanciado de esos dos procesos”, subraya.


Es un escritor muy activo, desordenado, pero activo. Escribe cuando siente que tiene que hacerlo o cuando sus actividades le regalan un poco de tiempo. Tampoco sigue un ritual previo. Su única premisa es sentarse a crear sus historias cuando la idea está bastante delimitada y definida en su cabeza.


Puede pasar hasta una semana sin pulsar una tecla, pero si esa idea llega mientras está en una cola de supermercado -por ejemplo- la envía un mensaje de texto a su propio número de teléfono para que quede registrada.


- Tiene dos libros publicados a través de concursos de escritura y prepara un tercero, en una Venezuela de retos sobre todo en el ámbito literario y las publicaciones. ¿Qué le hace seguir apostando a esta posibilidad?


- Es que no tengo otra opción. No es cuestión de que haya algo que me lleve a luchar contra las adversidades, o que la crisis haya hecho que yo quiera rebelarme a través de mi escritura, más bien se trata de que no puedo vivir sin escribir, no me imagino haciendo otra cosa, es lo que quiero hacer, es lo que me nace, no es algo de lo que me pueda separar.


- ¿Ha pensado emigrar?


- Las ganancias del premio, la venta de los libros y todo lo que haga, lo voy destinar a mi formación académica, me gustaría que fuese en el extranjero, en Chile, México, Argentina, Colombia o España. Lo bueno de la diáspora venezolana es que tengo amigos en varios países.


-¿Qué le dice a los jóvenes que están empezando a escribir y quieren publicar?


- Tengan confianza, no se desalienten, aunque en Venezuela este es un negocio complicado. Tienen que leer constantemente, eso sí, busquen autores originales, que les hagan resonancia, porque de ahí vendrá la influencia en lo que produzcan después.


 

Autor Autor: Daniela A. Chirinos A.
Fecha Fecha: 31.05.2017