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Hoy cumpliría 79 años de vida

Eugenio Montejo: poeta y ensayista fundamental

Un día como hoy de 1938, nació en Caracas, el autor de "Chamario", "Terredad", "El cuaderno de Blas Coll" y más. La obra del ganador del Premio Nacional de Literatura (1998) y del Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2005), trascendió y le valió los doctorados honoris causa otorgados por la UC y la ULA

Blas Coll, Sergio Sandoval, Tomás Linden, Eduardo Polo. La mano que firmaba estos cuatro nombres es la misma. Son los heterónimos usados por un hombre cuya vida estuvo signada al placer de la escritura, al ensayo reflexivo, y al transformar en poesía la simplicidad de la existencia, la complejidad de lo cotidiano y el sentir humano. Ese autor no era uno cualquiera, sino el gran Eugenio Montejo.

 

Hace 79 años, hoy exactamente, nació en Caracas este poeta y ensayista fundamental, perteneciente a lo que él mismo definió como la generación poética venezolana del 58, y a quien sus pares -contemporáneos y de generaciones siguientes a la suya- lo reconocen como "un autor aventajado, cuyos escritos resultan de una pulcritud crítica exacta" (Carlos Yusti), y "un poeta de muchas voces" (Alberto Hernández).

 

Alguna vez escribiré con piedras, / midiendo cada una de mis frases /por su peso, volumen, movimiento. / Estoy cansado de palabras. El autor de estos versos también fundó las revistas Azar Reyy Poesía, investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) y colaborador de manera cercana con gran cantidad de revistas nacionales y extranjeras.

 

Dibujaré con líneas de guijarros / mi nombre, la historia de mi casa / y la memoria de aquel río / que va pasando siempre y se demora /entre mis venas como sabio arquitecto. Eugnio Montejo lo dijo, lo escribió y lo logró.

 

Y esa determinación está plasmada en los ocho poemarios firmados con su nombre, entre los que se encuentran: Élegos (1967), Muerte y memoria (1972), Algunas palabras (1977), Terredad (1978), Trópico absoluto (1982), Adiós al siglo XX (1997), Papiros amorosos (2002), Chamario (2004) y Fábula del escriba (2006). Y también en los libros de ensayo La ventana oblicua (1974), El cuaderno de Blas Coll (1981), El taller blanco (1983) y El taller blanco y otros ensayos (2012).

 

Con piedra viva escribiré mi canto / en arcos, puentes, dólmenes, columnas, / frente a la soledad del horizonte, / como un mapa que se abra ante los ojos / de los viajeros que no / egresan nunca. De esto estaba lleno el oficio de escribir de Eugenio Montejo, esa convicción le valió el Premio Nacional de Literatura (1998), el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2005); y doctorados Honoris Causa de la Universidad de Carabobo y de la Universidad de Los Andes.

 

Antonio López Ortega lo llamó “habitante cabal del siglo que lo vio nacer y humilde heredero de la tradición de la lengua”, en cuyas voces confluyen las de Pellicer, Blaga, Pessoa, Gustavo Aguirre, Antonio Machado, Borges, José Bianco y tantos otros. En todo caso, y en esencia –dice - las voces que confluyen en Eugenio Montejo son las voces de todos nosotros, las de nuestros sueños, las de quienes no tienen voz y más.

 

Trascendió del papel a la gran pantalla y del español a otros idiomas como el inglés: La tierra giró para acercarnos / giró sobre sí misma y en nosotros, / hasta juntarnos por fin en este sueño / como fue escrito en el Simposio. Estos son los primero versos del poema de Eugenio Montejo que el actor Sean Penn recitó completo en la película 21 Gramos de Alejandro González Iñarritu.

 

De sus poemas se dice que son musicales y una composición que evidencia su domino del lenguaje. Esto lo saben en Venezuela y en países donde su obra se lee con admiración y respeto. Pero para él La poesía cruza la tierra sola, / apoya su voz en el dolor del mundo / y nada pide / ni siquiera palabras. Llega de lejos y sin hora, nunca avisa; / tiene la llave de la puerta. / Al entrar siempre se detiene a mirarnos. / Después abre su mano y nos entrega / una flor o un guijarro, algo secreto, / pero tan intenso que el corazón palpita /demasiado veloz. Y despertamos.

 

El 5 de junio de 2008 corrió la triste noticia. Eugenio Montejo volvía a trascender, esta vez a otro plano. Su respiración cesó de manera definitiva, en Valencia (Carabobo), ciudad que le abrió las puertas y lo acogió como a un hijo. La causa de su fallecimiento: un cáncer estomacal que desde hacía varios meses le aquejaba. Pero autores como él no mueren, sobreviven a través de su obra.

 

 


 

Autor Autor: Daniela Chirinos
Fecha Fecha: 05.10.2017