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El recorrido de una poeta y traductora

Ana María Del Re: la búsqueda de lo esencial

La poeta y traductora será homenajeada en Filuc 2017. Su obra reunida está en el volumen "La noche todavía" (2007) y como traductora ha versionado al italiano el libro "Amante" de Rafael Cadenas, y al español las obras de Umberto Saba, Ungaretti y Eugène Guillevic

Como si descifrara pasos leves en la espuma de la tierra, junto a un agua que mana entre lo manifiesto y lo enmascarado, trama sutil, estructura de la intimidad más pura, leo, leo mínimamente. Es el contorno que brota y se transmuta del potencial secreto de cada uno, y que despierta intermitentemente, en el sueño o en una realidad vitalizada por tensiones que surgen al son de una "flauta adormecida".


Esta poesía velada de Ana María Del Re despierta en nosotros una esencialidad mayormente significativa, nos afina la sensibilidad, profundiza el amor, el dolor, la sombra, define el curso de la flecha extraviada, provoca una expansión de lo más válido en el disentimiento que es nuestro drama de vivir. Porque si un verso evoca a Maeterlinck, a Debussy o a Chopin, la totalidad de estos poemas refleja una búsqueda ansiosa de la presencia en un tiempo de despojos, de miedos y de lejanías impalpables.


Trazos que llegan a ser trizas. El lenguaje poético de Ana María Del Re se ajusta a ritmos maravillosamente sensibles, atenuados, y así fusiona la palabra con alusiones y cualidades de formas espirituales, más que con imágenes rotundas. El poema brota decantado, exprimido de todo lujo barroco, concéntrico, implicado en sí mismo, musitado en un tono litúrgico, autoreverencial, pero apuntando a los valores supremos del sentido. Una vitalidad romántica con un "tempo" apolíneo.


Esta poesía oscila entre una corriente de signos y de vivencias –que ella va conjurando– y un mundo de visualidades simbólicas, como una pintura post-vangoghniana: "inminencia deslumbrante entre las ruinas", "nos signan soles implacables", "una gaviota/ un pez muerto", "mar petrificado". Frente a la apertura total, la poeta avanza como tomada de un hilo y prefiere lo inminente, lo que todavía es orilla, a la conquista de la plenitud absoluta.


Temblor de ser ella misma en las posibilidades de una identidad, voz que intuye el despliegue fascinante, el deslumbramiento de los impulsos, la verdad todavía esotérica de la crisálida en que está y que desgarra medrosa, el indicio, el murmullo, consciente de que "así pasa la vida". Por eso, de repente, nos confiesa: "Yo tambaleo en mi imagen/ Yo acato el desvarío".


La linealidad de esta poesía produce mayor trascendencia, contextos dentro del texto, fragmentos que no son yuxtaposiciones ni secuencias sino centros de acoplamiento, tablas que se van alzando hasta la construcción de una torre devorante. En todo caso, resulta al fin una totalidad orgánica.


Ciertamente, se trata de una escritura poética muy difícil de hallar, entre las habituales, que no consiste en modulaciones de una alegoría sino en la producción de un fundamento que "asciende desde lo remoto", señal propicia para su sed de presencia en el "incesante tránsito". Con esta valiosa búsqueda de lo esencial, Ana María Del Re ocupa un lugar privilegiado dentro del panorama poético venezolano contemporáneo.



Poemas de Ana María del Re



Canta un pájaro
otro le responde
Bastan dos voces
para llenar la noche

**

Te aferras
al espacio
del deseo
para no morir
aún


**


Los soles blancos
del desierto
el tacto
de las dunas

Tu mano deslizándose
por la piel tibia
de la página

El poema
un latido
en lo oscuro


**


No hablemos ahora del silencio
ni del tiempo que pasa
           y nos despoja
y ciega los fulgores del verano

Hablemos de cada hora
en que los amantes
            sienten nacer el sol
                       entre sus brazos

**

¿Quién escuchará
tus gemidos

cuál será tu refugio
cuando llegue la noche

desde hace cuánto tiempo
se quemaron tus sueños?


**

Descansa
       alma mía
Déjate seducir por el silencio
Aún no ha cesado
                      la noche

**


La casa está en silencio
llueve
                      llueve
sobre las altas murallas
    
Llega otra vez la noche
y me estremece
tanta sombra
              entre los brazos

Con un abecedario mudo
busco pájaros blancos
                            a medianoche
aunque todo parezca ya perdido


**

Escucho el viento
en lo oscuro
afilando
las hojas de los álamos

Llega el gemido
de un grillo agonizante
cruje la hojarasca
en llamas


**


Proscrito está todo retorno

Nos signan
      soles
      implacables


**


Voces ascienden
                    desde el acantilado
                                  ¿Qué viento las impulsa
¿Qué cerco las contiene?


**

    
Palabra escindida
              tu nombre
trazo apenas


**


Blanco
                 en cada pliegue
en cada minúscula
hendidura


[Las palabras del destacado poeta chileno Humberto Díaz-Casanueva (1906-1992) sirven como prólogo del libro La noche todavía (Caracas, Bid & Co. editor, 2007), y fue escrito originalmente en Santiago de Chile, en mayo de 1990. Los poemas pertenecen al libro antes citado. La selección estuvo a cargo de Corina Durán.]



 

Autor Autor: Humberto Díaz-Casanueva
Fecha Fecha: 06.10.2017